Reproducciones de obras de importancia histórica en altísima resolución (por ahora 17) permiten un análisis y un aprovechamiento insólito de la obra de arte. Un paso más en la transformación radical de la vida sacra de los museos, productos caracterizados por lo cerrado, lo absolutamente reverencial,lo irrepetible, lo reservado, lo conservado e incluso de acceso limitado para no estropear el propio soporte y el “aura” de la obra de arte.